Mano a mano con Oveja Hernández: "Para triunfar en Boca hay que ser inconsciente"

4 de noviembre de 2026 a las 12:59
Oveja Hernández habló con PBJ.

Oveja Hernández habló con PBJ. Foto: PBJ

Sergio "Oveja" Hernández es uno de los mejores entrenadores de básquet del mundo, pero también es hincha de Boca y lo vive a su manera. En una entrevista exclusiva con Planeta Boca Juniors, charlamos con él sobre su pasión por el club y, de paso, buscamos su análisis de varios conceptos que importan y mucho a la hora del alto rendimiento deportivo.

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Cómo se gestionan las jóvenes figuras, qué enseñanzas le dejó Carlos Bianchi, cómo se lleva con Juan Román Riquelme y qué ve de Rodolfo Arruabarrena en este nuevo ciclo como entrenador del club. Este y otros temas, junto a Oveja, en una charla de fútbol y de deporte en general.

-¿Cómo estás con el mundo Boca?

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-Yo como como hincha en particular lo vivo siempre bien. No soy un hincha que se moleste demasiado cuando hay una campaña que no sale bien, cuando hay un equipo que no termina de ensamblar. Sí, cuando veo el partido... Además tengo dos hijos gemelos fanáticos de Boca. Y tenemos un grupito y que por WhatsApp que la única vez que lo usamos es cuando juega Boca. Y ahí puede ser: ‘este burro de tal’ o ‘qué crack es tal’, qué sé yo, pero cosas de momento. Soy un hincha pro, digamos, a favor de… si está la camiseta de Boca de por medio me cuesta ser muy ácido, muy crítico.

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Cómo vive ser hincha de Boca y por qué su trabajo afectó su pasión

-Si yo te tengo que decir en un resumen, ¿qué es Boca para vos?

-Boca es mi viejo, ponele. Mi viejo no era un tipo muy apasionado por cosas. Pero por Boca sí. Por Boca sí. Él me enseñaba los nombres de los jugadores, las formaciones. Te estoy hablando de época que a lo mejor la mayoría de los partidos no eran televisados, entonces teníamos la radio, la Tonomac arriba de la heladera. Y mi viejo estaba dos horas por lo menos sentadito ahí en la mesada escuchando la radio esa, no se podía hablar mucho porque se tenía que escuchar el partido.

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Boca me trae muchas cosas a mí, es mi familia. Como laburo en el deporte profesional hace qué sé yo cuántos años, la pasión como hincha hincha se me ha ido un poco diluyendo porque es mi trabajo. Entiendo al entrenador, cuando las cosas no salen bien, lo entiendo, ¿sabes cómo? Le diría... Cruzaría, me metería en el televisor a darle un abrazo. O cuando le salen super bién entraría y le diría, "No te la creas. Festejá este partido como si fuera el último porque el próximo puede ser un desastre".

O sea, entiendo al jugador que está en un mal momento, al jugador que está en un momento brillante. Cuando vos entendés demasiado, dejás de ser hincha, porque justamente la pasión anula la razón. A mí no me la anula tanto porque vivo de eso.

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Emiliano Raddi, mano a mano con Oveja Hernández.
Emiliano Raddi, mano a mano con Oveja Hernández.
Photo: PBJ

Sobre La Bombonera y su relación con Juan Román Riquelme

-¿Y a la Bombonera? ¿Solés ir?

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-Voy, voy. Ahora hace rato que no voy, estuve viviendo un año y medio afuera y bueno, en los últimos 4 años estuve más afuera que adentro. Cada tanto me invitan amigos que tienen ahí algún abono o algo y ya soy un hincha medio cómodo. Me he convertido en algo que no me gusta mucho, pero es difícil ir a la Bombonera, no es fácil, decís “che, quiero ir a ver este partido”, no conseguís nada… ¿viste? Tenés que tocar el timbre en la casa de Riquelme y no sé dónde vive Riquelme. Tengo el teléfono de Riquelme...

-¿Tenés relación con él?

-Nunca le mandé ni un mensaje ni se me ocurriría molestar por una entrada a un presidente de un club. Si nos vemos, él generalmente dice profe, nos saludamos, le damos un abrazo y él sigue para su lado, yo sigo por el mío. No hemos compartido un mate o un asado, que sería lo lógico compartir con Román, pero no, no he compartido.
Lo he disfrutado muchísimo adentro de la cancha. Me ha aparecido de los jugadores más lindos para ver, ¿no? Un tipo que jugaba, podía jugar como él quisiera, podía correr, si no quería correr no corría, pero hacía las cosas bien igual, ponía la pelota donde tenía que poner, la personalidad extrema, precisión, calidad, muy difícil de reunir a un deportista a todas esas mismas cosas. Dificilísimo.

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Su relación con Carlos Bianchi y una anécdota imperdible

-Compartiste etapa en Boca con Carlos Bianchi. ¿Qué enseñanzas te dejó?

-Tengo relación con Carlos, nos hemos juntado algunas veces, pero ahora hace rato, más que un llamado telefónico, no cruzamos. Él siempre enseñó y creo que sigue enseñando con su ejemplo, ¿no? Él es un docente por naturaleza, él es un tipo que enseña con su conducta, con su estilo. Yo aprendí de él que no importa si ese día entrenan los jugadores que se van a recuperar. Si hay dos jugadores que están entrando, él está.

-Bueno, muchos elogian de Carlos que el trabajo que hacía con los que no jugaban era más importante que con los que jugaban.

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-Sí, porque eso es una condición que reúne el liderazgo que tiene esta profesión, ¿no? Porque autoproclamarse líder tampoco es tan bonito, pero la profesión de entrenador sí o sí tiene características de líder, tenés que tener características de liderazgo, de gestión de grupos, gestión de personas y eso que hacía Carlos es una de las condiciones que sí o sí hay que tener que es la empatía, que es el saber estar.

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Siempre que yo llegaba, no importaba la hora que llegaba, estaba el auto de él. Y yo llegaba relativamente temprano. Y yo sabía que el fútbol empezaba un poco más tarde. Y siempre estaba el auto de él y era como raro. Y un día volvimos de un viaje de jugar contra Argentino de Junín que es un viaje que a Buenos Aires después llegabas como a las 7 de la mañana o un poquito más. Estaba el auto de Carlos y digo, "No”, porque parábamos en la Bombonerita y muchos de nosotros dejábamos el auto un par de días ahí, lo agarrábamos y nos íbamos a casa.

Carlos Bianchi, ídolo de Boca.
Carlos Bianchi, ídolo de Boca.
Photo: REUTERS

Cuando me estoy por ir, entra Carlos por el portón de la Bombonerita y le digo, ‘Carlos, ¿qué onda?’. Me dice: ‘No, porque yo vengo antes cada tanto vengo a esta hora para controlar los reclutados que están en la Casa Amarilla porque me faltan al colegio, arreglan con los de seguridad, ya conozco todos los trucos esos ya’. Es más, había hecho sacar a varios de seguridad porque arreglaban con los chicos de la pensión para decir que fueron, pero los pibes se quedaban durmiendo. 'Entonces, como saben que aleatoriamente caigo, ya no joden más porque no saben el día que voy a caer', me dijo. Y bueno, todas esas cosas...

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Y él vos lo veías que se iba 7 de la tarde, ponele, 8 de la noche. Ahí él terminaba su día, ¿no? Él ya estaba con su ropita de civil, su trajecito azul. Y ya se volvía a la casa, pero había entrado a las 7 de la mañana. Y yo cuando cuento esto siempre hay alguno que dice, 'Eh, pero los empleados de X lugar lo hacen todos los días'. Pero y está bien, yo no digo que no. En el deporte no es usual porque además el entrenador principal se puede dar algún lujo, sobre todo porque tiene un staff impresionante. Entonces, puede decir, ‘Bueno, ya en este momento que no hay práctica de fútbol, me voy’. No, él estaba. Era su manera, ¿no? Pero sí, Carlos fue una persona… Creo que hubo un antes y un después de Bianchi en Boca en un montón de cosas, no en títulos solamente.

Cómo ve a Rodolfo Arruabarrena

-¿Cómo lo ves al Vasco?

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-Tiene un ADN muy bostero. Creo que está logrando que el equipo juegue a lo que más le gusta el hincha de Boca, ¿no? Que juegue compacto, que juegue sólido, un poco la característica que tenían los de Bianchi, ¿no?
Él es muy joven, es muy nuevo, aunque es el segundo ciclo, pero va a depender de los resultados. En Boca, al principio tenés que hacer mucho, mucho, mucho. Él hizo mucho como jugador, tremendo. Nunca va a dejar de ser un referente Boca en ese aspecto. Pero cuando te mandaste para el otro lado… Cuando saliste de la línea de cal para acá, tenés que volver a empezar de cero, de cero.

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Él va a tener que hacer un trabajo de mucho tiempo y va a tener que tener mucha paciencia y dice, va a tener que bancar muchas puteadas, muchas críticas y mantenerse firme con una idea que tenga. Pero todos los hinchas de Boca queremos que el entrenador que llegue, sobre todo si es del riñón nuestro, dure 10 años.

Arruabarrena, DT de Boca.
Arruabarrena, DT de Boca.
Photo: REUTERS

"Un equipo tiene más 'huevos' cuando mejor juega"

-¿Crees que cambió mucho el hincha? A comparación de hace varios años atrás...

-Cambió el mundo. A partir del cambio comunicacional que hubo en el mundo. Vos ya te metés en la cabeza del jugador. Vos antes del jugador para hacerle llegar una crítica y… tenías que irte afónico de un partido y esperar que muchos te acompañen. Hoy es un bombardeo exagerado y el que diga, "No, a mí las redes sociales no me afectan", miente. Porque la red social te va a llegar de una manera o de otra. Cambió el hincha, cambió el que consume teatro, el que consume cine, el que consume lo que sea. Cambiamos todos porque estamos todos con muchas chances de reclamo de convertirnos en protagonistas directos de una cosa.

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-¿Y cómo se trabaja eso?

-Yo creo que lo mejor para nosotros es justamente no querer trabajar mucho sobre eso, porque lo haces visible, es enfocarte en lo que vos estás haciendo.

Oveja Hernández habló de Boca.
Oveja Hernández habló de Boca.
Photo: Oveja Hernández habló de Boca.

Si solamente es "hay que ganar, hay que ganar", al jugador lo llenás de ansiedad. Y cuando llegue el momento lo único que va a querer hacer es poner "huevo". No se gana poniendo huevo solamente. Es más, un equipo tiene más huevos cuando mejor juega. Porque obviamente su autoestima crece y si tu autoestima crece, vos tenés más actitud.

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Si sos dominado por el rival porque sos un desastre tácticamente, estás mal entrenado, estás mal entrenado individualmente, tácticamente, tenés malos jugadores, tenés buenos jugadores mal entrenados no sé, lo que sea. Pero sí tenés mucha presión de ‘mirá que hay que ganar, no se puede hacer otra cosa que…’ y sí, lógico, ¿para qué te crees que… Si la comida de mis hijos sale de si ganamos o perdemos. Mirá si vos me va a decir si tengo que ganar o no.

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"Para jugar en Boca hay que ser insconciente"

-¿Y cómo se gestiona un plantel con tantos jóvenes cracks que explotan rápido?

-Los jóvenes te dan algo que tiene que ver con su edad obviamente y su inexperiencia que es la inconsciencia y la inconsciencia te da audacia. Y en Boca es fundamental la inconsciencia. Porque cuando vos tomás conciencia de lo que va a pasar cuando vos le pegues a la pelota en el mundo Boca, si la pelota no entra o entra o si el centro es bueno o es malo, o si el pase atrás te la puede cortar uno y dice… Cuando vos tomás conciencia es cuando más grave se pone la cosa. Tenés que ser un supercrack. Para jugar con conciencia en Boca tienes un monstruo.

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¿Qué significa tomar conciencia? Que ya vos sabés en el mundo que estás viviendo, ya tenés que usar ese dinero que ganás para alimentar a tu familia, para crearte un futuro. El joven no sabe ni cuánto gana, o sea. Y a la vez es tan grande Boca que… Y hay tantos referentes importantes y te cruzás en los pasillos de Boca con Román que no se te ocurre hacerte el indisciplinado o el rebelde por más joven que seas. Entonces, yo si fuera Boca siempre tendría tres, cuatro jóvenes, porque te dan esa frescura que hace falta.

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