Boca Juniors llega invicto al comienzo del Clausura y eso no pasó por casualidad: colectivamente al equipo se lo vio bien y se destacaron algunas individualidades.

Los amistosos pasaron y ahora se avecina la hora de la verdad: lo próximo para los dirigidos por Julio César Falcioni será el 13 de febrero a las 19.10, contra Godoy Cruz en la Bombonera y por la primera fecha del Clausura. Se jugaron cuatro partidos en la temporada estival 2011 y son más las cosas buenas que las malas mostradas por el equipo.

Ya en el primer partido, ante Independiente, más allá de las lógicas imprecisiones por ser el debut y con un equipo no compuesto en su mayoría por titulares se vio un Boca distinto al del año pasado y cumpliendo con lo que históricamente pretendió de sus equipos el entrenador: orden, disciplina y presión en todos los sectores de la cancha.

Con el correr de los encuentros se fueron sumando los titulares y la formación boquense se fue afianzando cada vez más. Frente a River Plate, en el segundo encuentro, se generaron muchas más chances de gol, una vez más se ganó y se mantuvo la valla invicta, como ante el Rojo.

Un equipo sólido defensivamente, con la idea de juego bien definida y acostumbrado a convertir goles pronto para a partir de allí construir un dominio absoluto se volvió a ver en el 3-0 frente a San Lorenzo, que permitió la obtención de la Copa de Oro jugada en Mar del Plata.

Luego de tres partidos muy buenos y sin tantos recibidos, llegó el cotejo más flojo de todos. El cuarto encuentro, la revancha ante el clásico rival, mostró un Boca dormido los primeros 25 minutos y que dejó ver las primeras falencias defensivas. En lugar de presionar, fue presionado y se encontró en desventaja. Cuando estaba para recibir más goles, encontró la igualdad por un error del arquero Chichizola y un cabezazo de Palermo. Entonces se acomodó en el fondo, manejó un poco más el medio y tuvo otras ocasiones de desnivelar. De todas maneras, reinaron las imprecisiones, el empate fue justo y alcanzó para llevarse la Copa Luis Nofal.

Tres victorias, un empate, ninguna derrota, ocho goles convertidos y solo uno recibido es el saldo que deja el verano. Un equipo que colectivamente mostró claras mejorías y que contó con individualidades destacadas: los refuerzos Leandro Somoza y Diego Rivero, las apariciones de José María Calvo y Pablo Mouche, así comos los arqueros Javier García y Cristian Lucchetti, que atajaron dos veces cada uno y lo hicieron bien, aunque el primero se perfila para ser titular.

Todavía faltan sumarse a la formación de Falcioni Juan Román Riquelme, Sebastián Battaglia y el recién llegado Walter Erviti. El verano fue bueno, pero no hay que confiarse: lo de anoche fue un aviso de que todavía hay cosas por mejorar.