Jugar en Boca es el sueño de miles de jugadores de las distintas divisiones inferiores del fútbol argentino. Son muy pocos los que logran pisar la primera división y muchos menos los que pueden asentarse y hacer historia en la institución. Maximiliano Sepúlveda es uno de esos casos que, si bien no llegaron a ponerse la camiseta del club de manera oficial, pudo hacer una carrera dentro del fútbol producto de la formación que le brindaron.
Sin embargo, con el paso del tiempo el deporte le generó un sentimiento negativo. A mediados de 2009 se radicó en España donde jugó en distintas categorías del ascenso hasta retirarse en 2018. "Llegué a odiar el fútbol", relató el exfutbolista en diálogo con Olé.
Jugaba como volante y llegaron a compararlo con Fernando Gago y Éver Banega. "Yo estaba mucho en la pensión con los de la '88, donde jugaban Juan Forlín, Banega. Me conocían y me decían que iba a debutar en Primera. Se comentaba eso y había una presión extra", expresó Sepúlveda. Por ese entonces corría el 2007 y Banega debutó para luego al año irse a jugar a Europa, momento en el que ya se proyectaba la chance de que debutara.
En 2009 entró en conflicto con Boca porque no había acuerdo para venderlo al exterior. "Yo estaba bien en Boca y había dudas de irme o no a España. Pero por lo que ofrecían, cómo no íbamos a desaprovechar la oportunidad de ir allá", recuerda el exvolante.
Luego, tomaron la decisión de irse tras un último desacuerdo con la dirigencia: "Me daban un viático más lo que me pagaba mi representante. Entonces, caliente tras la reunión, mi papá me dijo que nos íbamos. Nos fuimos por la patria potestad".
Su presente ligado al pádel
Maxi Sepúlveda jugó en las inferiores de Boca y terminó haciendo carrera en el ascenso español. Años después de retirarse, incursionó en el mundo del pádel y hoy se dedica a dar clases. Se radicó en España y en diálogo con Olé contó cómo era su rutina en los últimos años de carrera: "Entrenaba y después daba seis horas de clase por día al pádel. Me puse un restaurante argentino acá también".
"Como dije, empecé dando clases en un club que me abrieron la puerta, jugando torneos. La gente me empezó a mirar al jugar bien. Se empezaron a sumar en las clases. Después está el carisma y la pedagogía", aclara Sepúlveda.





















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