El martes pasado, en la previa de este partido tan importante ante Racing, Rodolfo Arruabarrena fue operado: sentía malestar de dos hernias y el cuerpo médico del club resolvió intervenirlo. Y claro, necesitaba un descanso lógico, pero no quiso hacer reposo.
Entendiendo que Boca vive un momento especial y que el equipo tenía un partido clave por delante, el director técnico siguió la semana con normalidad. Y terminó cerrando el domingo con una victoria trascendental para su segundo ciclo en el club y con una remontada que quedará en la historia.
Las claves del cambio que generó Arruabarrena en Boca
Ni bien llegó, Arruabarrena supo leer los momentos y la actualidad del club. Les dio confianza a distintos juveniles y hasta a jugadores que eran cuestionados por la gente y ya le están pagando. Además, el DT acierta con lo que pasa en el campo de juego. Ante San Lorenzo, sacó a Jagger Herrera en el entretiempo y pudo ganar con autoridad, saldando así la que era una de las cuentas pendientes del primer ciclo del Vasco en Boca.
Lo mismo pasó este domingo con Enner Valencia: Arruabarrena lo puso en cancha y el ecuatoriano le pagó con creces. Los tres goles fueron importantes, pero también la lectura del técnico para demostrar que Boca tiene un plantel largo y con jerarquía también en el banco de suplentes.
Y Boca se ilusiona de cara a este cierre del año con la chance de concretar eso que marcó el propio entrenador: hay que ganar algo, sino no sirve. Esperemos que así sea.





















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