Fue un picante delantero de la decada de los 80. Hizo las divisiones inferiores y debutó en la Primera División de Rosario Central. Poco tiempo tardó en asentarse en el Canalla y en estar boca de todos. Tanto que, por su velocidad y contundencia, llamó la atención del Xeneize.
Claudio Scalise, el hombre en cuestión, llegó a Boca en el año 1986 y formó parte del plantel que se quedó con la Liguilla Pre-Libertadores de ese año. El detelle de color es que el Xeneize logró coronarse ante Newell’s Old Boys de Rosario, justamente en el estadio del Leproso. Y al delantero se le ocurrió un festejo que le costaría caro.
Identificado con el clásico rival, Scalise no tuvo mejor idea que festejar con la camiseta de Rosario Central en pleno estadio de Newell’s. Esta ‘chicana’ rosarina le trajo muchos problema y, el entonces delantero de Boca, recibió amenazas de todo tipo. Así lo aclaró muchos años después.
“Me causó muchos inconvenientes personales. Nunca más pudo tener un auto porque me lo destrozaban. Cuando quería ir a comer a algún restaurante, no me recibían. Tuve inconvenientes en las calles con hinchas de Newell’s. Debí manejarme con efectivos de seguridad porque si no tenía problemas siempre, me venían a agredir todo el tiempo“, confesó en diálogo con Infobae.
“Padecí amenazas con mi familia y también pintadas en la puerta de mi casa, la pasé muy mal. No fue fácil manejar aquella situación porque quise expresar un sentimiento hacia los colores que me formaron como jugador. Me habían acusado en su momento de incitar a la violencia pero nada que ver, aunque cada uno lo toma como quiere”, cerró.





