En tiempos donde a Boca le cuesta mucho ser campeón, Diego González recuerda su ciclo con la satisfacción de haber dado cuatro vueltas olímpicas, en unos años donde parecía normal y hasta no se elogiaba tanto. El “Pulpo” repasa, en una entrevista exclusiva con Planeta Boca Juniors, los pormenores de un ciclo que siempre lo tendrá como un agradecido.
Jugó 44 partidos oficiales, convirtió 3 goles y ganó cuatro títulos (Copa Maradona 2020, Copa Argentina 2021, Copa de la Liga 2022, Liga Profesional 2022), pero, por sobre todas las cosas, pudo cumplir el sueño de ser campeón en el club del que es hincha, un dato que pocos saben pero que en esta entrevista se anima a contar: pasó de las tribunas de La Bombonera a los festejos en el campo de juego.

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La dura lesión contra Banfield de la que no se arrepiente: “Lo volvería a hacer”
El “Pulpo” llegó a Boca en octubre de 2020 y el 17 de enero de 2021 festejó su primer título: la Copa Maradona, que lo tuvo como protagonista. Por tapar un remate de Banfield en la agonía del partido (el Xeneize ganaba por la mínima), terminó con una sindesmosis tibioperonea distal con lesión del ligamento deltoide de tobillo izquierdo que lo dejó 80 días sin jugar.

El Pulpo González habló de todo con Planeta Boca Juniors.
–Quedó en el recuerdo tu lesión ante Banfield. ¿Qué pensás al ver esas imágenes?
-Yo venía en un proceso recuperación de la rotura de cruzados que había llegado a Boca, yo llegué cuatro meses antes de esa lesión. Estaba agarrando el ritmo y bueno, todos los que tuvieron una lesión saben que te cuesta mucho volver a estar bien a comparación de la otra pierna y siempre vas a estar un poquito… Eso fue como que también me tiró un poco abajo y me hizo retroceder mucho. Pero fui un afortunado por poner la pierna, fui un afortunado por lesionarme, porque, sacando mis hijos, el fútbol es lo más lindo que tengo. Y esa imagen, ese video, ese partido lo veo y digo: y sí, lo volvería a hacer, lo volvería a hacer.
–Lo volverías a hacer sin dudar.
-Sin dudas que sí. Yo soy un afortunado, un agradecido primero a la gente que confió en mí. En traerme, en darme la posibilidad tan grande, tan linda y que he soñado no solamente yo, sino toda la familia de poder vestir el nombre o tener el nombre atrás de una camiseta con el apellido de la familia, ¿no? Y poder cumplirlo bien, mal, no importa, pero poder cumplirlo para mí… Lo mínimo que tenía que hacer era entregarme al 100%. No me arrepiento de nada y de hecho me acuerdo de mi paso por Boca y no veo nada malo en lo personal.
Un reclamo para Jorge Almirón: el manejo de grupo
González se mostró agradecido con todos los entrenadores que tuvo en Boca. Y dio nombres: “Llegué con Russo y fue maravilloso. Battaglia e Ibarra tenían una ideología bastante similar a la de Miguel también. En ese lapso parecía que Boca no jugaba contra nadie… Ganamos cuatro títulos y nos faltaron jugar finales“.
Pero hizo una aclaración con Jorge Almirón, siempre desde el respeto. “Después, con la llegada de Almirón, bueno… Otro pensamiento, otra ideología, otra forma de hacer jugar al equipo, otra forma de comandar lo que es un plantel… Pero bueno, nada, cada uno tiene su pensamiento”, sostuvo.

Almirón dirigió a Boca en 2023.
–¿La sufrió un poco el grupo esa forma de comandar? Vos hablaste de lo que pasó en la final, lo que pasó en la previa de esa final…
-No sé, no puedo hablar por el equipo, por el grupo.
–¿Vos la sufriste?
-Yo la verdad que para mí pasar por Boca fue increíble. Después, te vuelvo a repetir: siempre de las cosas o de los malos momentos tenés que sacar lo positivo. Ojalá que algún día, el día de mañana, me toque ser entrenador y pueda llegar a dirigir a Boca, llevarlo a una final de Libertadores y no vuelva a cometer esos errores, ¿no?
–¿Qué no repetirías de ese 2023?
-Estábamos hablando justo de Edi. Cavani. ¿Y qué le vas a enseñar a Edi? ¿Cómo parar una pelota, cómo hacer un movimiento? Dejalo que se divierta, dejalo que juegue tranquilo. Estás a un partido… Nombro a Edi porque bueno, nada, es un fenómeno, lo sigue siendo y hasta el último día que juegue el fútbol va a ser un fenómeno, un jugador con otra idea de juego que acá nosotros en Sudamérica no la tenemos. Hay pocos casos que la tienen. Yo lo veía y no podía creer que esté compartiendo plantel con él, sinceramente. ¿Me entendés? No lo podés creer.
–Pero hay algunos jugadores que tal vez tenés que acompañarlos un poco.
-Enseñame a mí… Enseñame a mí como tengo que parar una pelota. Pero bueno, te vuelvo a repetir, es su forma de entrenar, de cada cuerpo técnico. Yo puedo ser técnico, vos podés ser técnico, con tus pensamientos y seguramente algún equipo con tus pensamientos ha salido campeón. Con mi pensamiento ha salido campeón algún equipo. Entonces la verdad no la tenemos, el tema es estar bien rodeado y saber cómo comandar, cómo ser la cabeza del grupo.

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Sus lesiones marcaron su ciclo en Boca
Aquella primera lesión ante Banfield condicionó su 2021 y parte de su 2022. Pero en 2023, el “Pulpo” cree que simplemente no jugó por decisión de Jorge Almirón.
-¿Tardaste mucho en que te caiga la ficha de que ya no eras más jugador de Boca? ¿Qué se extraña?
-Yo me voy y tenía la posibilidad de jugar en algunos equipos acá en Argentina, que de hecho yo ese 2023 fue increíble. Fue mi mejor año quizás físico. Sin lesiones, estando bien, entrenando siempre. Viste que te ponen el GPS… Antes te lo ponían para jugar, ahora te lo ponen en los entrenamientos. Va a llegar un día que te lo van a poner hasta para comer jaja.
-¿Y sentís que no jugaste un poco más en ese 2023 por cuestión táctica, por la elección del entrenador? En algún momento dijiste que se hablaba mucho de tus lesiones en el 2023 y que no fueron así.
-Es que no fueron así. Eso también después me termina perjudicando de cierta forma en Unión Española. Porque claro, se meten a internet que hoy sale “Está lesionado”. Hagan una cosa, les digo: busquen en todos los partidos y van a ver que estoy en todos los partidos estoy convocado. Todos los partidos figuro en planilla. Digo, si uno está lesionado, si uno está lastimado, no te ven ahí.
Cuando pasa lo de Boca del 2023, digo, yo en Argentina no me puedo quedar porque automáticamente cualquier jugador sea el jugador que sea, vos salís de Boca y ya te están criticando. Al club que vaya, ¿verdad? Los partidarios, los hinchas, ya todos… ‘No, porque este viene de Boca, es un muerto, es un burro, es esto y lo otro’. No sé por qué. Otro jugador se va de otro equipo, no pasa nada. Esperan a ver cómo lo ven dentro de la cancha. Y a uno que se va a Boca, no, ya te están criticando antes de verte si estás bien, estás mal, si servís y no servís. Entonces ahí tomo la decisión de irme.

Cuatro títulos para el “Pulpo” González. Foto: Getty
-¿Y eso después aflojó?
-Y la verdad que yo empecé a disfrutar mucho cuando me fui de Boca. Ahí empecé a disfrutar mucho porque yo trataba de ser muy muy profesional estando ahí. Sabía que no estaba jugando y no podía… ¿Cómo te puedo decir? No podía ser un jugador rebelde, no podía ser un jugador conflictivo. Hay muchas cosas que me aguanté para no armar un conflicto, hay muchas cosas que uno tiene que guardarse, ¿me entendés? Para no generar algo.
-Eso de ser jugador de Boca a las 24 horas. Vos, por ejemplo, estabas lesionado, entonces no ibas a lugares públicos porque sabía que podías llegar a salir una foto y decir, “Este, al final, sale”.
-Claro. A lugares públicos, ir a comer, no sé, no soy mucho de la vida nocturna, pero vos decís: tenés que llegar temprano, tenés que estar antes de que lleguen los chicos, tenés que no sé, aportar algo más. Si no tenés la posibilidad de que te vea bien el entrenador para jugar el día del partido, bueno, entonces, ¿cómo puedes aportar a tu compañero que es el que va a jugar?

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La vida después de Boca y los recuerdos, como hincha y como jugador
Aunque no lo cuente mucho, el Pulpo es hincha de Boca y fue a la tribuna de La Bombonera durante muchos años. Luego tuvo el placer de disfrutar en el campo de juego. A pesar de las lesiones y las críticas, González recuerda su ciclo como un privilegio que le dio el fútbol profesional.
-¿Volviste a La Bombonera?
-Sí, fui, pero no me gusta molestar. No me gusta molestar.
-¿Sos siempre de platea o estás para ir a la popular algún día?
-Fui, fui muchos años. Fui muchos años a la popular. Pasa que bueno, yo te vuelvo a repetir, yo tengo un perfil mucho más tranquilo. Yo tengo fotos.
-¿De qué época?
-No, toda la vida, toda la vida, mi papá que trabaja en El Cuartito, ahí pasamos el chivo jaja. Él es empleado hace 43 años. Y claro, nosotros de Rafael Calzada, que somos de allá, tomamos el tren hasta Constitución con mi hermano más grande y el más chico, Seba, que juega en San Juan. Bueno, y con Leo, el más grande, íbamos los tres hasta Constitución. Mi papá salía a trabajar e íbamos caminando hasta La Bombonera y nada, a veces nos tocaba la tercera bandeja, a veces la segunda, pero bueno, hay muchísimas fotos que tenemos. Pero como quizás yo no soy así de decir, ‘Eh, mirá que siempre fui de Boca’… No, los recuerdos…. Siempre digo lo mismo, me lo guardo para mí, las vivencias, los momentos que disfruté. Ahora fui, el último que me animé a pedir a alguno de los chicos si tenía alguna entrada para darme fue contra Racing el torneo pasado en la Bombonera, que empatamos.

-En cuanto lo deportivo, ¿cuál fue el mejor momento que viviste en Boca?
-No sé si tuve un mejor momento. Yo creo que tuve… Sí, cuando salimos campeones antes jugar con Barcelona. Pasa que bueno, no tuve la continuidad de un torneo como por decirte, bueno, esos seis meses o ese torneo la verdad que jugué y estuve ahí y si no iba de arranque, entraba. Lastimosamente tuve lesiones en todos los torneos. Por eso te digo, capaz que tuve un mes, un mes y medio bien, ¿viste? Y después nada, tenía que padecer alguna lesión. Pero yo no me quedo con un momento. Yo me quedo con todo porque la verdad que así también me lo hicieron sentir mis compañeros.
Imaginate, hacía tres meses que había llegado al club y Carlos Tevez me viene a dar la Copa que ganamos contra Banfield. Y vos decís: entonces fui un afortunado porque Carlos, Carlos Tevez, que venga y que en tres meses te haga partícipe ya con ese gesto, ¿me entendés? Que tienen los grandes nada más, que te siente ahí y que te dé la Copa es… Entonces decís: yo no me quedo con algo, me quedo con todo.




