Pasaron unas horas y la bronca del hincha de Boca sigue intacta. ¿Responsables? Muchos. Habitualmente se dice que hay 4 patas en la mesa de los que se tienen que hacer cargo de lo bueno y de lo malo. Y eso quiero repasar.
1) El entrenador: Fernando Gago
Fernando Gago es el máximo responsable para mí de este desconcierto futbolístico que es Boca. No hay equipo establecido, los jugadores no mejoraron con el correr del tiempo y tienen más inseguridad que antes en los ya 21 partidos los que dirigió. Y con una pretemporada, que en Boca no es algo menor, ya que son pocos técnicos los que han tenido la chance de poder estar en un trabajo previo a la competencia.
El ciclo de Gago será muy difícil de revertir, la bronca generalizada lo encuentra como uno de los culpables. Tras el partido ante Alianza Lima manifestó que tiene “100% de fuerzas para seguir”, pero para mí el ciclo está cumplido. No imagino manera de revertirlo de cara al Mundial de Clubes.
2) Los jugadores de Boca
En la previa, la formación titular era un “equipo lógico”. En el partido cada uno estuvo en su función: el DT no metió tanto cambio como para que tengan excusas. Los experimentados aparecieron en el equipo, pero la responsabilidad la terminó tomando un juvenil de 19 años, Milton Delgado, al que le caían todas las pelotas.
Edinson Cavani con poca efectividad, Marcos Rojo liberando la marca de Hernán Barcos en el gol, y así hay múltiples casos que muestran que el partido no fue para los más grandes.
3) La dirigencia: Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol
La tercera pata que se analiza en estos casos es la dirigencia. Así como en los triunfos se le da responsabilidad, en las derrotas también. Principalmente hoy en día se le puede apuntar a la decisión del entrenador.
Cuesta caerle en base al último mercado de pases por la jerarquía de los jugadores que llegaron. Pero sí en la responsabilidad de la elección de todos los entrenadores que en el último tiempo: salvo Jorge Almirón, ninguno hacer un buen papel en la Copa.
4) La gente de Boca, sus hinchas
Y por último, la cuarta pata es la gente. A la que solo hay que pedirle disculpas, a la que solo hay que escucharla y cante lo que cante no se le puede decir nada. Absolutamente nada.
La Bombonera jugó su partido, y dio el máximo durante todo el encuentro. A diferencia de lo que dijo Gorosito, la gente sí jugó, pero no alcanzó para suplir todas las carencias del resto de las partes.