Bueno, Boca, el momento de empezar a dar el golpe en la mesa es ahora. En realidad, no ahora, sino este viernes en La Bombonera contra Lanús. Porque para aprovechar del todo lo que está pasando en la vereda de enfrente, donde se gastaron casi 100 millones de dólares en refuerzos y no pudieron eliminar a ¡Independiente Santa Fe! de local, nosotros tenemos que hacer algo básico en este deporte: ganar.

Entiendo que algunos le darán más importancia y otros menos, pero todos, absolutamente todos, miramos de reojo cómo le va al rival de toda la vida. Es parte del accionar de quienes somos futboleros de ley. Influye, siempre influye. Porque no es lo mismo que les vaya bien a verlos arrastrados como están ahora. Por eso, basta de dejar pasar las oportunidades. Nos merecemos, aunque sea unos días y unas horas, de felicidad completa. Contra el Granate no hay excusas.

Boca busca volver al triunfo en el torneo local. Foto: Getty.

La tabla del Torneo Clausura nos exige. La Anual, también. El fin de semana lo tenemos que empezar dentro de los ocho equipos clasificados a la zona de Playoffs y cerca de los puestos de clasificación a la Copa Libertadores de América del próximo año. Repito: golpear la mesa, plantarse y elevar la vara de una buena vez.

La dura lesión de Tomás Aranda nos pegó fuerte. Perdimos, a mi entender, al mejor jugador después de Leandro Paredes. Los que superamos los 30 años nos acordamos de cuando Martín Palermo se rompió los ligamentos, por segunda vez en su carrera, en 2008. Los más pibes se remontaron al 2017, cuando le tocó al Pipa Benedetto. De ambas situaciones salimos adelante y terminamos siendo campeones. Por qué no ahora.

La vuelta a nuestro Templo, después de tener que mudarnos a Parque Patricios por algunos partidos, tiene que ser completa. Por eso, para cerrar estas líneas, un humilde pedido a quienes tienen el privilegio de representarnos: no se vayan a olvidar que están en deuda con la mayoría del país.