Boca perdió ante Vélez en Liniers y nuevamente aparece el fantasma de los partidos de visitante para el equipo de Claudio Úbeda. Algo que incluso excede al ciclo del actual entrenador, pero que se sostiene en el último tiempo: cuando sale de La Bombonera, el equipo cambia muchísimo y no da seguridad.
Los errores se vieron desde el planteo inicial: sin Exequiel Zeballos, no había jugadores para armar un esquema 4-3-3. A eso se le sumó una nueva actuación que no refleja un estilo: desde lo futbolístico, lo táctico y hasta por momentos lo actitudinal.
Por sobre lo táctico, la actitud a la hora de armar un planteo de visitante
Hace mucho se viene pidiendo un equipo que avasalle al rival, tanto de local como de visitante, y eso no pasa. Las estadísticas muestran que a Boca fuera de su casa le cuesta mucho (solo obtuvo el 37% de los puntos en los últimos dos años) y difícilmente encuentre una solución saliendo a ver “qué propone el equipo rival”.
Un esquema 4-3-3 totalmente innecesario al no tener a Zeballos y que obligó a sacrificar a Leandro Paredes por el lado izquierdo, dejando de cinco a Milton Delgado, quien no pudo controlar en todo el segundo tiempo a Diego Valdés, máximo responsable del peligro del equipo rival. Todo parecía más armonioso con un 4-4-2, con doble 5 y Kevin Zenón por izquierda. Cada uno en su posición. Pero hay errores, como en el tenis, que son no forzados.
Hubo errores individuales graves, pero que parten también con un funcionamiento colectivo que deja mucho que desear. Boca tiene que cambiar mucho, pero no solo pensando en Platense. Hay nombres que ya han tenido mucho crédito y no asumen la responsabilidad. ¿Quién es el encargado de juego en este Boca? Difícil saberlo.
