El entrenador comandó la práctica del domingo y ya palpita lo que será el reinicio de la Copa Libertadores.

A causa del brote por COVID-19 dentro de la burbuja de Boca, Miguel Ángel Russo abandonó la concentración por precaución para evitar cualquier tipo de contagio que complique su estado de salud siendo doble grupo de riesgo. Fue el primero en ser aislado a fines de agosto y observó las prácticas a través de Zoom.

Ahora, 13 días después, el entrenador regresó al predio de Ezeiza para comandar un nuevo entrenamiento. Llegó bien temprano y tuvo a disposición todas las medidas de prevención pero, si bien tiene la posibilidad de seguir los trabajos desde su oficina, se lo vio dando indicaciones en el campo de juego junto a sus dirigidos.

Todavía se desconoce si el DT será parte de la delegación que viaja a Asunción para medirse ante Libertad de Paraguay, el próximo 17 de septiembre, por fase de grupos. Según los médicos, lo ideal sería que se quede en Buenos Aires pero Miguel insiste con acompañar a sus futbolistas.