El capitán de Boca habló sobre cómo se siente en el club, de su hijo y del apoyo de los hinchas.

Recuperado, tranquilo y con ganas de seguir demostrando. Así se lo ve a Juan Román Riquelme de cara al inicio del Apertura. Fue el mejor jugador de la gira Europea y se llevó los elogios de propios y ajenos. El enganche es “felí” jugando al deporte que más ama, y así lo expresó.

“Me encuentro bien, disfrutando el fútbol como el primer día y eso es maravilloso”.

Román es un gran jugador, eso lo sabe cualquiera. Pero él no pierde la modestia y dice que espera continuar mejorando. Y ya se puso un objetivo antes de su retiro, para el que esperemos por el bien del fútbol que falte que mucho.

“Siempre tengo la ilusión de seguir aprendiendo, de jugar mejor. Y quiero ver si puedo ganar algún título más. Quiero ver si soy capaz de regalarle un título más a la gente de Boca”.

Nueve títulos en Boca, 75 goles y una estatua. ¿Qué más se puede pedir? Riquelme sabe que lo conseguido hasta ahora en su carrera es muy importante y confiesa que nunca lo imaginó. Expresa que su única deuda es y será devolver algo del cariño que día a día le da el hincha pero, en sus palabras, nunca podrá llegar retribuir tanto.

“Yo no me siento en deuda con nadie. Si me decías cuando empezaba a jugar que iba a conseguir estas cosas en mi club, yo te decía que era imposible”.

“Mi única deuda es con la gente por el cariño que me da y nunca le voy a poder devolver”.

El diez Xeneize también habló sobre la relación con su hijo Agustín, de 8 años, quien es un gran fanático del fútbol y de Boca. A Román le gusta que esto sea así y dice que se llevan perfectamente.

“Mi hijo Agustín se sienta a mirar los partidos conmigo. El dice que es mi hijo y es mi amigo. Eso para mí es increíble. Nada más lindo para un padre. Le gusta mucho el fútbol, es demasiado bostero: cuando Boca no gana se pone muy mal”.

Por último, dejó un mensaje para los que viven analizando su juego.

“Cuando deje de jugar dirán si fui muy bueno o más o menos. Yo trato de disfrutar”.

Román está tranquilo, y solo quiere jugar al fútbol.