Tras la salida de Claudio Úbeda, la dirigencia de Boca puso manos a la obra de inmediato y eligió al sucesor del “Sifón”. Luego de las conversaciones y de presentar la propuesta formal, Rodolfo Arruabarrena quedó a tan solo un paso de iniciar su segundo ciclo en el cuadro de la Ribera. De cara a un segundo semestre plagado de exigencias, el “Vasco” ya proyecta el armado del plantel.

Con un mercado de pases que promete tener protagonismo, uno de los sectores que sufrirá ajustes es la línea defensiva. Más allá de contar actualmente con variantes en determinados puestos, la intención es contratar al menos a un futbolista en esa zona y con cierto recorrido en el plano local.

Ante la posibilidad de una transferencia de Lautaro Di Lollo, la dirigencia puso su foco en otras instituciones del fútbol argentino. Si bien todavía no se enviaron ofertas formales, ya reposan dos nombres sobre la mesa. Según informaron en Radio Continental, tanto Jhohan Romaña como Kevin Lomónaco son del agrado de Juan Román Riquelme y podrían enviar ofertas en breve.

Lomónaco, el elegido de la dirigencia de Boca para junio. Foto: Getty

¿Di Lollo se va de Boca?

Con el cierre de la primera mitad del año, llegó el momento de realizar balances y en el caso del “Xeneize” se vislumbran unas cuantas modificaciones, teniendo en cuenta la triple competencia que incluye los playoffs de la Copa Sudamericana y los torneos locales.

Para dar batalla en todos los frentes, Boca debe ajustar piezas y la zaga central es uno de los puestos a reforzar. Más allá de los sondeos por Romaña y Lomónaco, algunos integrantes del plantel, como Lautaro Di Lollo podrían cambiar de aire en el corto plazo.

Según pudo saber Planeta Boca Juniors, Corinthians ya levantó el teléfono para consultar condiciones por el central. De esta manera, el conjunto paulista se adelantó al Vasco da Gama, el otro interesado, aunque todavía no formalizó una propuesta. Mientras tanto, en Boca dudan que la oferta alcance las pretensiones, ya que la postura es inflexible: solo saldrá por el valor de su cláusula de rescisión, tasada en 20 millones de dólares.