Carlos BIanchi es uno de los ídolos más grandes de la historia de Boca. Su etapa como entrenador del club marcó un antes y un después, sobre todo en el plano internacional, con triunfos históricos que dieron la vuelta al mundo.

Si bien mucho se conoce del Virrey dentro del fútbol, hay algunos detalles sobre sus comienzos que hasta ahora eran desconocidos. “Yo fui a colegio de curas y me terminaron echando por muchas amonestaciones. Era un poco travieso“, explicó Bianchi en una entrevista con Vorterix.

Mi madre me acompañó y el hermano Román le dijo ‘su hijo tiene una pelota de fútbol en la cabeza, déjelo jugar el fútbol’ y mi madre volvió llorando“, comentó el multicampeón con Boca sobre aquel día en que su rumbo fue para el lado del fútbol.

En ese relato, detalló que a su madre no le gustó y que, si bien su padre avaló su deseo de ser futbolista, la condición era que vendiera diarios con él. “‘Mamita me dijo que te echaron de la escuela’, yo tenía 13 años y me dice ¿qué vas a ser? jugador de fútbol y me mira y me dice ¿vas a ser jugador? Te felicito. Yo me envalentoné y ahí me dice ‘mañana te levantás a las 5 conmigo a vender diarios’“, relató el Virrey.

No hay duda de que ese episodio lo marcó a fuego para el resto de su vida, enseñándole el compromiso y la disciplina por el trabajo. “De ahí hasta que debuté en Primera me levanté todos los días a las 5 de la mañana“, añadió el exfutbolista.

Más de Bianchi: su infancia en Villa Real y el día que su padre debió escapar de la hinchada de River

Carlos Bianchi nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y se crió muy cerca de la avenida General Paz. “Yo vivía en el barrio más chiquitito de la Capital Federal: Villa Real. Viví en calle de tierra hasta los 20 años“, contó el Virrey en Vorterix.

Su padre trabajaba como Canillita en un kiosco de diarios de la localidad de San Martín. Y sobre sus inicios en el fútbol, recordó cómo “Había 10 canchas de fútbol en el barrio ¿A qué podíamos jugar? Je… quedaban a 100 metros de mi casa y yo iba solo“.

El trabajo de su padre y la ocupación de su madre por sus hermanos hacían que un pequeño Carlos jugara en el potrero para pasar el tiempo. Cuando le tocó llegar a Primera, su padre lo siguió en todas las canchas y se posicionaba en el arco en donde su hijo pateara. “Un día le metí el gol a Carrizo y lo gritó en medio de los hinchas de River, pobrecito… Tuvo que correr al túnel“, reveló Bianchi esbozando una sonrisa.

La entrevista completa que le hicieron a Carlos Bianchi