Cuando Sebastián Villa brilló en Boca era, principalmente, un extremo que necesitaba espacio para explotar su velocidad. Se hacía fuerte en el mano a mano, le aseguraba a su equipo generar peligro en el arco rival, pero no siempre tomaba las mejores decisiones a la hora de definir.
En Independiente Rivadavia siguió siendo desequilibrante, pero su juego evolucionó. Se hizo cargo de la toma de decisiones y tuvo la libertad de decidir donde posicionarse: si se quería centralizar ante determinada jugada o cambiar de banda sin previa consulta al entrenador, lo hacía.
¿Sebastián Villa se adaptará a Arruabarrena?
La primera diferencia que uno prevé con Rodolfo Arruabarrena aparece en la toma de decisiones. Tendrá libertad, pero no la misma que en el equipo mendocino, ya que no será el “cerebro” del equipo. En Boca lo es Leandro Paredes y el control de juego lo va a tener Tomás Aranda a medida que sume minutos y experiencia. Sin embargo eso no le saca la responsabilidad a Villa de marcar la jugada en posiciones de ataque.
El colombiano arrancará por la izquierda, pero con la asociación constante de Paredes, será el que intente mostrar el rumbo y encontrar su lugar para dañar al equipo rival con su velocidad característica.
La única característica que no puede perder y que por eso Boca nuevamente lo buscó es ese uno contra uno tan vertical y explosivo. Han intentado conseguirlo en otros jugadores a lo largo de los distintos mercados de pases y no lo han podido encontrar. Es por eso que, ante las críticas por su llegada, tanto Juan Román Riquelme como Arruabarrena han priorizando lo futbolístico. Nuevamente lo quisieron tener en el club y todo parece indicar que ya será titular desde el arranque de la Copa Sudamericana frente a O’Higgins.
