Jugar en Boca es un paso importantísimo para cualquier futbolista de elite. Llegar a la institución es consecuencia de tener buenos rendimientos por un largo tiempo.
Diego González tuvo la chance de ponerse la camiseta del equipo en 2020 y durante tres temporadas consiguió ser trascendente en el equipo y lograr varios títulos. Sin embargo, la historia cambió bastante una vez que dejó la institución con el pase en su poder. Pasó por Unión Española en Chile y en 2025 se sumó a San Martín de San Juan.
Allí sufrió el descenso de categoría a fin de año en una definición agónica contra Aldosivi en la última fecha. “Me afectó muchísimo, sinceramente. Estuve dos meses en donde no salía prácticamente de mi casa, de hecho, no iba ni a las casas de mis papás, a visitarlos, a comer, a tomar mate, a nada“, explicó el Pulpo en diálogo con Planeta Boca Juniors.
Queda claro una vez más que no hay nada peor que perder la categoría. “Estuve muy enojado con el fútbol, no sé, sentía como que el fútbol me había fallado”, añadió González. Luego, explicó como la terapia lo ayudó a entender esa sensación: “Trabajando con mi psicólogo que bueno, ya trabajamos hace años, he encontrado quizás la palabra justa que me estaba faltando hasta donde yo pude entenderlo que era la palabra es vergüenza lo que sentía yo“.
La fuerte crítica del Pulpo González contra Almirón
Al Pulpo González le tocó compartir plantel con Jorge Almirón como DT y no tuvo mucho rodaje bajo su conducción. Es más, fue muy crítico con el ciclo de quien llevó por última vez a Boca a una final de Copa Libertadores.
“La verdad no la tenemos, el tema es estar bien rodeado y saber cómo comandar, cómo ser la cabeza del grupo, cómo ser un buen referente, hasta dónde podés llegar, hasta dónde podés permitir cosas también“, expresó el Pulpo en diálogo con Planeta Boca Juniors.
Incluso defendió a Edinson Cavani, que recibía ciertas indicaciones del DT: “¿Qué le vas a enseñar a Edi? ¿Cómo parar una pelota, cómo hacer un movimiento? Dejalo que se divierta, dejalo que juegue tranquilo“.
